Muere el legendario guitarrista de rock Jeff Beck a los 78 años

El ex miembro de los Yardbirds, considerado uno de los cinco mejores guitarristas del mundo, ha fallecido de meningitis, ha informado su familia

Otra leyenda de la música británica que dice adiós: Jeff Beck, considerado en su día por la revista Rolling Stone entre los cinco mejores guitarristas del mundo, con seis Grammys en sus alforjas, murió a los 78 poco después de completar su gira con el actor Johnny Depp, con quien formó un insólito dúo que fructificó el que sería su último álbum, «18».

Su familia confirmó que su muerte se produjo el pasado martes, tras contraer una meningitis bacteriana, en la casa famliar de East Sussex. Las reacciones en el mundo del rock no se hicieron esperar. «Jeff Beck era el mejor guitarrista del planeta», declaró Joe Perry, fundador de Aerosmith. «Era un genio y nunca habrá otro como él, capaz de tocar de esa manera tan especial y brillante», advirtió Tony Iommi, guitarrista de Black Sabbath.

Beck, nacido en 1944 en Wallington, al sur de Londres, saltó a la fama como efímero guitarrista de los Yardbirds, donde tuvo el desafío de reemplazar a Eric Clampton. Con Jimmy Page como padrino, Jeff Beck imprimió un giro que llevó al grupo a pasar a la historia como pioneros de la psicodelia británica, con éxitos como Shapes of Thing, Heart Full of Soul y Over Under Sideways Down.

Su paso por los Yardbirds duró apenas 20 meses por las tensiones internas. «Cada día era como un huracán», llegó a relatar en el momento de explicar su salida del grupo. Mientras Jimmy Page probaba suerte con Led Zeppelin, Jeff Beck debutaba en el solitario en 1968 con Truth, una innovadora fusión de blues y rock duro.

Al frente de su propia banda, The Jeff Beck Group, tuvo un relativo éxito truncado por una accidente de automóvil que le causó graves heridas en la cabeza. A mediados de los 70 colaboró con el grupo Mahavishnu Orchestra e intercambió gloriosos solos con el saxofonista John McLaughlin.

Aquel experimento con el jazz-fusión labró el camino a Blow-by-Blow, su álbum de platino que le llevó al número cuatro en Estados Unidos y fue el mayor éxito comercial de su carrera en solitario. Con el tiempo, se arrepintió sin embargo de aquel experimento y aseguró que tenía haber seguido «con los pies en la tierra y tocando rocknroll».

En los 80, tras tocar junto a Eric Clapton, Sting y Phil Collins en varios conciertos benéficos, volvió a tener problemas de salud, esta vez aquejado de tinnitus, con un silbido incesante en los oídos. Volvió a grabar al cabo de una década (Jeff Becks Guitar Shop) y colaboró frecuentemente con Roger Waters y Jon Bon Jovi. Bajó de piñón con el nuevo siglo y sentó finalmente cabeza en su vida personal con su sexta esposa, Sandra Cash, con quien se casó en el 2005.

Su vuelta al primer plano se la debió precisamente a su amigo Johnny Depp: juntos emprendieron una postrera gira como colofón al álbum que grabaron juntos, «18», fustigado por la crítica pero nominado en tres categorías en los British Awards. Fue su último y personalísimo desquite. «Lo mejor que podemos hacer en su memoria es escuchar sus dos primeros álbumes en solitario y vibrar con su grandeza», fueron las palabras mayores del bajista de Kiss Gene Simmons.

El Mundo

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