Los retos ambientales y su impacto en las enfermedades neurodegenerativas: línea de investigación de área bioquímica en la UASLP.

La Jefa del Departamento de Bioquímica de la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP), Dra. María Esther Jiménez Cataño, dio a conocer en entrevista que cada vez hay más personas que alcanzan la edad de adultos mayores, con el riesgo principal de contraer enfermedades como Alzheimer o Parkinson.

Estos padecimientos se caracterizan por perder la capacidad de recordar y formar nuevas memorias de aprender, por lo que la edad es el principal riesgo para adquirirlos.

“La persona va perdiendo su autonomía porque ya no se puede orientar y comunicar; desafortunadamente, no hay un tratamiento, no existe una cura, lo único que se puede administrar son sustancias que hagan menos rápido su avance, pero la enfermedad siempre culmina con la muerte”.

La doctora Jiménez Cataño -quien recientemente fue promovida al nivel III del Sistema Nacional de Investigadores de Conacyt-, ha dedicado su trabajo a las enfermedades neurodegenerativas, en asociación con un equipo de colegas de otras especialidades.

“Nuestra aportación ha sido sobre todo al nivel de explorar cuáles son los mecanismos que llevan a la condición de Alzheimer y explicar por qué no se ha encontrado una cura, por qué los tratamientos actuales han sido ineficaces y costosos; hemos aportado en decir que la enfermedad no radica en lo que se está tratando de curar, sino en lo que sucede y proponer otras estrategias”.

Detalló que para ser considerada en el nivel III del Sistema Nacional de Investigadores requirió de haber invertido en una carrera de prácticamente toda su vida. Y desde hace cerca de seis años a la fecha se ha enfocado en las enfermedades neurodegenerativas. “Cuando el cerebro ha tenido una vida de retos ambientales, infecciosos, de diversos daños, aparecen una serie de enfermedades y va perdiendo sus capacidades, entre las más conocidas están Alzheimer y Parkinson, aunque hay más”, indicó.

“Durante muchos años trabajé en modelos animales de la intoxicación por arsénico, y me interesé porque es un contaminante dañino para nuestra población, para los niños. A partir de ahí, fui avanzando en el Sistema Nacional de Investigadores con este tipo de trabajos donde veía cómo estas sustancias tóxicas impedían el correcto aprendizaje, la memoria”.

Y desde hace cerca de seis años a la fecha, se ha enfocado a las enfermedades neurodegenerativas, “cuando el cerebro ha tenido una vida de retos ambientales, infecciosos, de diversos daños, aparecen una serie de enfermedades donde el cerebro va perdiendo sus capacidades, entre las más conocidas: Alzheimer y Parkinson, aunque hay más”.

Añadió que lo más importante es continuar en la generación del conocimiento. Muestra de ello es la lucha ante la pandemia del COVID-19 donde lo único que puede permitir salir avante es la investigación científica; lo que está culminando en los desarrollos actuales para combatir la pandemia es trabajo que se realizó pacientemente desde 1990 y hasta ahora se ha podido cristalizar.

“Es lo mismo que sucede con el Alzheimer y Parkinson, seguimos sin tener un tratamiento eficaz, pero continuamos tratando de encontrar la forma de atacar antes que avance”, afirmó la experta.

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